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31 de octubre de 2010
El mejor homenaje “La bandera roja y republicana seguirá en pie para continuar la batalla”

Miles de personas despidieron esta mañana a Marcelino por las calles de Madrid, desde la sede de Comisiones Obreras hasta la Puerta de Alcalá donde se celebró su último homenaje. Tras una tribuna con la hoz y martillo de claveles rojos bordada sobre claveles blancos, José Luis Centella, Secretario General del PCE recordó que a Camacho le intentaron doblegar muchas veces, “las más peligrosas por las buenas, pero él siempre tuvo claro su compromiso comunista, su defensa de los trabajadores”. Añadió que “Marcelino era mucho más que un buen hombre, fue un sindicalista sin matices ni dobleces y un comunista de una sola pieza”

El secretario general del PCE recordó que Josefina llegó a las 8.30 de la mañana a la sede de CCOO con la bandera del PCE doblada “para que nadie tuviera dudas , y para decir que hay que continuar la lucha, que significa mantener el ejemplo de coherencia de Marcelino, porque los objetivos aún no se han logrado.

Conciso y claro, Centella compartió su compromiso: “El mejor homenaje del PCE es que la bandera roja y republicana que hoy hondea a media asta en todo el mundo, seguirá en pie para continuar la batalla”.

Como dijo su compañera, Josefina, recordando las últimas palabras de Camacho cuando le visitó una vecina: “Si uno se cae se levanta inmediatamente y sigue adelante", y prolongaba ese adelante extendiendo los brazos y la voz al futuro y a los presentes.

Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC OO, recordó que el primer amor de Camacho fue su familia, el segundo el partido y el tercer el país.

Y Marcel Camacho, el hijo de Marcelino, comentó que su padre ya medía mucho sus palabras, pero que siempre repetía libertad, justicia social, paz “pero sobre todo IGUALDAD”.

Los camaradas le despidieron con un séquito de banderas comunistas y republicanas, ondeando a lo largo del cortejo y el dieron el último adiós, puño en alto, cantando la Internacional.

30 de octubre de 2010
Ha muerto Marcelino Camacho, el líder sindical más importante del siglo XX en España

El PCE lamenta profundamente la muerte de uno de sus mejores comunistas, Marcelino Camacho, la referencia de lucha por la libertad, la igualdad y los derechos de todos los trabajadores de este país, el líder sindical más importante del siglo XX, el primer secretario general de Comisiones Obreras, el diputado comunista, elegido en la primera legislatura democrática de este país, que acabó renunciando a su escaño para no interferir entre sus responsabilidad con el sindicato y su militancia. En los últimos años retirado de la vida política y social, a causa de su enfermedad, Marcelino jamás dejó de luchar por su partido, el PCE, al que se afilió en 1935 y por el que sufrió tantos años de cárcel, hasta el punto de que cuando compraron un piso, Josefina, práctica, decidió que lo mejor era hacerlo en Carabanchel, cerca de la cárcel donde Marcelino pasó tantos años, y a la que Josefina frecuentaba todo lo que la permitían.

Marcelino Camacho nació el 21 de enero de 1918 en Osma la Rasa, Soria. Se crió en el pueblo aragonés de Ariza, donde su padre era ferroviario. Su madre falleció cuando tenia 9 años, Tenía tres hermanas y dos fallecieron, una de ellas cuando estaba en prisión, también su padre falleció cuando él estaba en Carabanchel. Sus dos hijos se casaron y sus nietos nacieron cuando estaba en las cárceles franquistas.

En 1935 ingresó en el Partido Comunista de España (PCE), compromiso que le llevó a luchar en el bando republicano. Fue detenido después del golpe de estado que desembocó en la guerra civil y condenado a 12 años y un día que quedó en seis por “auxilio a la rebelión”. De allí a los campos de concentración en Reus (Tarragona) y más tarde es trasladado a diferentes campos de trabajos forzados. Enferma y pasa 42 días entre la vida y la muerte. Se recupera de las fiebres y de nuevo vuelve al campo de trabajo, esta vez en Salamanca. Le operan de hernia inguinal y coge fiebres de malta. A su batallón de penados los llevan a Tánger, y allí, llevan a Marcelino aún sin recuperarse.

En Diciembre de 1943 se fuga del campo de trabajo y pasa al Marruecos francés. Le detienen los franceses y llevan a Oran (Argelia). Allí conoce a Josefa Samper, Josefina, una joven militante comunista, que dedicaba buena parte de su activismo a rescatar a los españoles fugados y a ayudar a la resistencia interior. Un 22 de diciembre de 1948, Marcelino y Josefa se casan. Un 18 de julio de 1957, con dos hijos regresan a España. Veintiún años después de la sublevación fascista Marcelino regresa a su país, dispuesto a continuar la lucha.

Marcelino Camacho trabaja como obrero metalúrgico en la empresa Perkins Hispania y se presenta a jurado de empresa en el sindicato vertical. Trataba de aprovechar cualquier posibilidad para organizar la lucha contra el régimen y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. En 1964 organiza la Comisión Obrera del Metal de Madrid, con el nombre de Comisión Provincial de Enlaces y Jurados. Es la primera Comisión Obrera de carácter permanente, el origen de lo que hoy conocemos como Confederación Sindical de CCOO.

Entre 1965 y 1967 pasa más de una docena de veces por los despachos de la Brigada Político Social, policía encargada de a represión política. Le detienen en junio de 1966 al entregar las reivindicaciones en el Ministerio de Trabajo en una carta con treinta mil firmas. Así, de nuevo le detienen en enero de 1967.

El 1 de marzo de 1967 fue detenido junto a otros compañeros dirigentes del CCOO y del PCE y el Tribunal de Orden Público lo encarcela “mientras dure el actual estado latente de anormalidad laboral”. Fueron condenados a veinte años y encarcelados durante nueve años por la dictadura. El proceso judicial contra él y sus compañeros sindicalistas (Proceso 1.001) fue un símbolo mundial de la lucha por las libertades; recuperó la libertad por el indulto concedido a la muerte de Franco.

En 1976, cuando el movimiento de Comisiones Obreras se unificó en una confederación sindical y celebró su primer Congreso, Marcelino Camacho fue elegido su primer secretario general. Al frente de Comisiones Obreras consolidó la organización como fuerza sindical mayoritaria.

Las primeras elecciones democráticas de la Transición (1977) le dieron un escaño de diputado por la lista del Partido Comunista de España, al cual renunció dos años después para evitar el conflicto entre la disciplina de voto del partido y su fidelidad a los intereses de los trabajadores.

Como secretario general de CCOO convocó, en solitario, la primera huelga general al gobierno de Felipe González en 1985. Además tuvo una destacada presencia en las movilizaciones contra la OTAN de 1986 y en las movilizaciones estudiantiles del curso 86/87.

En 1987 dimitió de su puesto por razones de edad y pasó a ocupar el cargo de presidente del sindicato; le sucedió como secretario general el joven Antonio Gutiérrez, con quien se enfrentaría años después a raíz del cambio de estrategia del sindicato, distanciándose del carácter sociopolítico, reivindicativo que había marcado la historia de las Comisiones Obreras, coherencia que mantuvo a pesar de costarle el puesto de presidente del sindicato en 1995.

En 1990 Marcelino Camacho publicó sus memorias, "Confieso que he luchado", prologadas por Manuel Vázquez Montalbán. El líder sindical más importante del siglo XX en España llevaba en su solapa la medalla al Mérito Civil, al trabajo, la Orden de Lázaro Peña, la del Consejo de estado de Cuba, Premio León Felipe, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valencia, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz, premio a la Coherencia, a las libertades, etc.

Militante de la Agrupación de Carabanchel (Madrid) hasta el año 2005 fue miembro del Comité Federal del PCE, pasando a ser, desde entonces, miembro de honor del máximo órgano de dirección del Partido Comunista de España.

El 26 de noviembre de 2007 representantes de los partidos políticos y sindicatos homenajearon al fundador de Comisiones Obreras bajo el título de "Marcelino: historia de un compromiso". Marcelino Camacho y, por extensión, su inseparable compañera de viaje y lucha, Josefina, recibieron durante más de dos horas las muestras de admiración y gratitud de un público que les recibió en pie con aplausos. Fue Comisiones Obreras quien organizó el acto público con la excusa del próximo 90 cumpleaños de su líder histórico.

En diciembre de 2007, el Ayuntamiento de Málaga aprobó por unanimidad rotular una calle con el nombre del líder de Comisiones Obreras en homenaje y reconocimiento "por toda a una vida de lucha por la libertad, por la Justicia social y por los Derechos de los Trabajadores".

El 28 de marzo de 2008 se le rindió otro homenaje en el Auditorio de CCOO de Madrid, bautizado desde ese momento con su nombre, con una gran afluencia de público.

En todos estos años transcurridos desde 1987 Marcelino no paró de participar en infinidad de actos y conferencias por todo el Estado hasta que su estado de salud se lo impidió a finales de 2008.

Marcelino Camacho, el líder sindical más importante del siglo XX en España, será siempre un referente fundamental del movimiento obrero, del Partido Comunista de España. Marcelino es una de las personalidades de la historia de España que más ha luchado por el movimiento obrero y la democracia.

Su vida estuvo dedicada a la lucha por sus ideales y entregó su vida por las libertades de este país y por la defensa de los intereses de los trabajadores. Adiós Marcelino, salud camarada Camacho.

Cayo Lara traslada en nombre de IU “nuestro profundo dolor por la perdida de Marcelino, una figura clave del movimiento obrero y de la historia de nuestro país

En el triste día del fallecimiento de Marcelino Camacho, el histórico sindicalista fundador de las Comisiones Obreras, así como destacado miembro que fue del Partido Comunista de España y del Consejo Político Federal de Izquierda Unida, el coordinador federal de esta formación, Cayo Lara, quiere expresar en nombre de todos sus militantes y dirigentes  “nuestro profundo dolor ante la certeza de haber perdido a una figura clave para el movimiento obrero y para la propia historia de este país a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Todos, en especial los trabajadores y trabajadoras, hemos tenido en él un referente claro e irremplazable, alguien que nunca falló a nadie”.

“En estos tiempos que nos ha tocado vivir –afirma Lara- el legado, la lecciones de un Marcelino siempre en lucha al lado de los suyos, de los trabajadores, deberían ser un acicate para todos nosotros, continuadores de su labor”.

“Aquellos tiempos de la terrible dictadura franquista sin duda fueron mucho más duros que estos. Por eso, cuando recordamos su peripecia vital y luchadora, y rendimos nuestro último adiós a compañeros como Marcelino, la ocasión también debe servir para rearmarnos y coger renovadas fuerzas ante la dura tarea que tenemos por delante, marcada por el expolio a los derechos laborales con el que se amenaza a los trabajadores”, afirma Cayo Lara.

El máximo responsable federal de IU destaca que Marcelino “fue un hombre sencillo al que respaldaba una larga trayectoria sin dobleces. Era un gran amante del ser humano, de la libertad, de la democracia y del socialismo. Toda su vida fue un ejemplo para los asalariados, los marginados, para los de abajo, un ejemplo que no olvidaremos jamás. El objetivo de toda su vida fue luchar por mejorar un mundo que no estaba hecho a la medida de los débiles”.

Para Cayo Lara, “ahora que Marcelino ya descansa para siempre, nuestro respeto, nuestra emoción y el recuerdo de su constancia en la lucha no pueden ni deben ser flor de un día. Marcelino Camacho debiéramos ser todos frente a los conversos del neoliberalismo, ante el fascismo de manos blancas, ante los corruptos de corbata color pastel y ante la indignidad de los expoliadores. Marcelino debiéramos ser todos y así sería mucho más fácil dar la batalla contra todas las injusticias, porque las batallas siempre han de darse. Marcelino nos enseñó que hay que enfrentarse a ellas con inteligencia, valentía y también con posibilismo. Siempre será un maestro del que muchos de nosotros hemos aprendido y alguien al que los trabajadores siempre hemos considerado uno de los nuestros”.

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